Historia y origen
Los orígenes del Yorkshire Terrier se remontan al norte de Inglaterra a mediados del siglo XIX, en una época en la que las familias de clase trabajadora de los condados de Yorkshire y Lancashire criaban pequeños terriers para controlar las plagas de ratas en las fábricas textiles, las minas de carbón y otros entornos industriales. Pese a su aspecto delicado actual, la raza nació por tanto como perro utilitario y de trabajo, lo bastante pequeño y ágil como para meterse en huecos estrechos detrás de las alimañas.
La raza tiene en realidad raíces escocesas. Se cree que llegó de la mano de los tejedores escoceses que emigraron desde Escocia hasta Yorkshire y Lancashire alrededor de 1850, llevando consigo pequeños terriers conocidos también como terriers de Halifax. Aquellos perros se cruzaron con los terriers locales de la zona y, según las fuentes consultadas, en el linaje del Yorkshire intervinieron además ejemplares como el Waterside Terrier, el Paisley Terrier, el Skye Terrier, el Manchester Terrier, el Dandie Dinmont Terrier y el Bichón Maltés. De estos cruces surgió un perro pequeño, valiente y de pelo cada vez más largo y sedoso.
Durante un tiempo se exhibió como «terrier escocés» (la primera mención conocida en exposición data de 1861), pero pronto pasó a popularizarse con el nombre de Yorkshire Terrier, en alusión al condado donde se consolidó como tipo. A medida que avanzaba el siglo XIX, el Yorkshire dejó de ser un perro asociado a las minas y los talleres para convertirse en una raza de moda entre las damas victorianas, que lo adoptaron como perro de regazo y de salón. La transición de cazador de ratas a símbolo de elegancia se completó en pocas décadas.
El Kennel Club británico reconoció oficialmente la raza en 1886, y el estándar quedó establecido en 1898. La popularidad del Yorkshire se extendió rápidamente fuera de Reino Unido y hoy es una de las razas toy más conocidas del mundo, valorada como compañero urbano por su tamaño, su carácter despierto y su pelaje espectacular.
Carácter y personalidad
El Yorkshire Terrier es un perro pequeño con una personalidad enorme. Es alegre, cariñoso y muy apegado a su familia: disfruta participando en la vida cotidiana de la casa, sigue a sus dueños como una sombra y reclama atención y mimos con frecuencia. Combina dos facetas claras: por un lado, el perro de regazo que se acurruca feliz junto a su persona; por otro, el terrier despierto y enérgico que en cualquier momento sale corriendo a investigar lo que se mueve.
Pese a su tamaño diminuto, conserva intacta la esencia terrier. Es valiente, decidido y territorial, y a menudo parece no ser consciente de lo pequeño que es: puede plantarle cara a perros mucho más grandes y defender su espacio con un aplomo desproporcionado. Esa misma confianza lo convierte en un buen perro guardián por aviso: ladra ante visitas, ruidos extraños o cualquier movimiento que considere fuera de lo normal. La tendencia al ladrido es uno de los rasgos más marcados de la raza y conviene canalizarla con educación temprana para evitar que se vuelva excesiva.
Con los niños puede ser un buen compañero siempre que la interacción se supervise. Su esqueleto pequeño y delicado lo hace vulnerable a manipulaciones bruscas, por lo que se recomienda más para hogares con niños mayores que entiendan cómo tratarlo. No siempre es paciente con niños muy revoltosos. Con otros perros y mascotas la convivencia depende mucho de la socialización: bien expuesto desde cachorro suele relacionarse sin problemas, pero su carácter dominante puede aflorar y suele intentar imponerse incluso a perros más grandes.
Es un perro que detesta la soledad. Necesita compañía y rutina familiar, y puede desarrollar ansiedad por separación si se le deja solo durante muchas horas. Por su carácter sociable, su tamaño manejable y su adaptabilidad al apartamento, encaja muy bien con personas que pasen tiempo en casa, parejas, familias con niños mayores y personas mayores que busquen un compañero protector y vivaz.
Galería
Características físicas
Estándar visual
Imágenes orientativas para apreciar el estándar de la raza. Para más detalle, consulta el documento oficial FCI.