Historia y origen
El Terranova es una raza originaria de la isla de Terranova, en la costa atlántica de Canadá, descendiente de los grandes perros que pescadores europeos —vascos, bretones, portugueses e ingleses— llevaron a la isla durante los siglos XVI y XVII. Estos perros se cruzaron con los canes locales y dieron lugar a un perro de gran tamaño, pelaje denso impermeable, patas palmeadas y musculatura excepcional para nadar en aguas heladas.
Durante siglos acompañó a los pescadores ayudándoles a tirar de las redes, recuperar piezas de bacalao que caían al mar y rescatar a personas que caían por la borda en aguas glaciales. Su estructura fisiológica está perfectamente adaptada a esta función: cuerpo robusto, doble manto graso, cola usada como timón y un instinto natural de salvamento que lo lleva a lanzarse al agua sin entrenamiento previo cuando detecta alguien en apuros.
Llegó a Reino Unido a finales del siglo XVIII y rápidamente se convirtió en una raza de prestigio. Lord Byron poseyó un Terranova llamado Boatswain (1803-1808) al que dedicó un emotivo epitafio que aún puede leerse en la Abadía de Newstead. Sir Edwin Landseer pintó numerosos ejemplares; la variedad blanco y negro de la raza lleva el nombre de "Landseer" en su honor. La reina Victoria mantuvo Terranovas en sus residencias.
La FCI lo reconoció en 1886. Hoy se utiliza profesionalmente en equipos de salvamento acuático en Italia, Francia y otros países: la Scuola Italiana Cani Salvataggio entrena Terranovas desde 1989 y ha llevado a cabo cientos de rescates reales. Es también una raza de compañía muy apreciada por su carácter dulce y su excelente comportamiento con niños.
Carácter y personalidad
El Terranova es famoso por su carácter dulcísimo, paciente y profundamente leal. Es uno de los gigantes con mejor temperamento que existen. Tranquilo, equilibrado y muy sociable, rara vez muestra agresividad: cuando aparece, suele ser por miedo o por mala socialización, no por temperamento de raza. Su apodo histórico de "niñera" (nanny dog) en la cultura victoriana resume bien su disposición: paciente con los niños, cuidadoso de los más pequeños y protector sin necesidad de imponer.
Con la familia es muy afectuoso y busca constantemente el contacto físico. Le encanta participar en las rutinas domésticas y suele seguir a sus personas de habitación en habitación. Con los niños es excepcionalmente paciente y tolerante, lo que lo convierte en uno de los perros familiares más recomendables. Con otros animales del hogar suele convivir sin problema si la presentación se hace con calma.
Con extraños es amistoso una vez los acepta. La socialización temprana es importante para acostumbrarlo a entornos urbanos, ruidos y contacto con personas variadas. No es un guardián: puede recibir a las visitas con su entusiasmo habitual antes que con desconfianza.
Le encanta el agua: cualquier oportunidad de nadar es bienvenida y debe formar parte de su rutina cuando sea posible. Necesita ejercicio diario moderado, mejor en superficies blandas y temperaturas frescas: tolera mal el calor por su pelaje denso y doble. Su salud requiere atención específica a la displasia de cadera y codo, problemas cardiacos congénitos y torsión gástrica. La esperanza de vida es relativamente corta (8-10 años). Es un perro pensado para casas con espacio, idealmente con acceso al agua: piso pequeño no es su entorno natural.
Galería
Características físicas
Estándar visual
Imágenes orientativas para apreciar el estándar de la raza. Para más detalle, consulta el documento oficial FCI.