Historia y origen
El Shar Pei es una raza autóctona del sur de China, con orígenes documentados que se remontan a la dinastía Han (siglo III a.C.). Estatuillas funerarias de barro de aquella época ya muestran perros con una morfología muy similar a la actual. Históricamente fue perro de granja, guardián, cazador de animales pequeños e incluso de pelea en el campo, especialmente en la provincia de Cantón. El nombre "Shar Pei" significa "piel de arena" en chino, aludiendo a la textura áspera y arenosa característica de su pelaje.
Durante siglos la raza se mantuvo en pequeños núcleos rurales del sur de China sin difusión exterior. La situación cambió drásticamente a mediados del siglo XX. La fundación de la República Popular en 1949 y la Revolución Cultural posterior llevaron a las autoridades a considerar la tenencia de perros un lujo burgués: se eliminaron miles de ejemplares y, en los años 70, quedaban menos de cien Shar Peis en todo el mundo. La raza estuvo a punto de desaparecer.
El criador hongkonés Matgo Law lanzó en 1973 una llamada de auxilio internacional desde Hong Kong, apelando especialmente a aficionados estadounidenses para salvar la raza. Un grupo de criadores de Estados Unidos respondió importando ejemplares y estableciendo un programa de cría. La revista Guinness incluyó al Shar Pei como "el perro más raro del mundo" a finales de los 70, lo que disparó la atención mediática. La FCI la reconoció oficialmente en 1981. Hoy es una raza minoritaria pero estable, con criterios de cría centrados en la salud (la fiebre familiar del Shar Pei, problemas de pliegues y entropión son los frentes principales).
Carácter y personalidad
El Shar Pei tiene un carácter tranquilo, independiente y digno. Es profundamente leal a su familia, pero reservado o desconfiado con los extraños. Suele ser silencioso y poco ladrador: avisa cuando algo lo merece y no más. Esta serenidad y discreción lo distinguen de muchas otras razas de su grupo. No es un perro efusivo en la primera impresión, pero con los suyos desarrolla un vínculo muy sólido.
Con los niños puede ser excelente si se socializa bien desde cachorro y si los niños aprenden a respetar su espacio: el Shar Pei no tolera bien las manipulaciones bruscas ni que se le moleste cuando descansa. Tiene voluntad propia y un fuerte sentido de su autonomía: no es el típico perro complaciente. Esta característica requiere un dueño con experiencia y paciencia, capaz de trabajar la obediencia con coherencia y sin imponer.
Con extraños es reservado por naturaleza: no se acerca a buscar caricias y mantiene siempre cierta distancia. La socialización temprana es imprescindible para evitar excesos de desconfianza. Con otros perros, especialmente del mismo sexo, puede mostrar dominancia: la convivencia con otros canes se trabaja desde cachorro o se evita en perros adultos no socializados.
Necesita ejercicio moderado, no excesivo. Tolera bien la vida en piso siempre que se cubran sus paseos diarios. Su salud requiere atención específica a los pliegues de la piel (limpieza regular), oídos, ojos (entropión) y la llamada fiebre familiar del Shar Pei, una enfermedad genética que cursa con episodios febriles. Bien cuidado es un compañero leal, silencioso y de personalidad única.
Galería
Características físicas
Estándar visual
Imágenes orientativas para apreciar el estándar de la raza. Para más detalle, consulta el documento oficial FCI.