Historia y origen
El Setter Irlandés es un perro de muestra originario de Irlanda, desarrollado a partir del siglo XVIII para la caza de aves. Su nombre alude a su función: los setters «se sentaban» o se quedaban inmóviles (set) al detectar la pieza, marcando su posición al cazador antes de que las redes o, más tarde, las escopetas entraran en acción. Procede del cruce de antiguos setters, spaniels y pointers, una mezcla seleccionada para crear un perro veloz, resistente y de excelente olfato, capaz de batir grandes extensiones de terreno.
En sus orígenes existían setters irlandeses rojos y blancos y setters enteramente rojos. Con el tiempo, la variedad de color rojo caoba uniforme ganó protagonismo, sobre todo en las exposiciones, hasta convertirse en la imagen icónica de la raza y en uno de los perros más bellos y reconocibles del mundo. (La variedad roja y blanca se conserva hoy como raza diferenciada, el Setter Irlandés Rojo y Blanco.)
Su espectacular estampa lo hizo enormemente popular como perro de exposición y de compañía, a veces en detrimento de sus aptitudes de trabajo. Aun así, el Setter Irlandés conserva un instinto de caza vivísimo y sigue siendo un excelente perro de muestra en manos de cazadores, además de un compañero familiar entrañable para quien pueda asumir su energía.
Carácter y personalidad
El Setter Irlandés es la alegría hecha perro: extrovertido, sociable, cariñoso y de un entusiasmo contagioso. Es un perro profundamente sociable que adora a las personas —a toda su familia y también a los desconocidos—, lo que lo convierte en un pésimo perro de guarda pero en un compañero afable y de trato fácil. Forma vínculos muy estrechos con su gente y necesita formar parte activa de la vida del hogar; la soledad prolongada le sienta francamente mal.
Uno de sus rasgos más característicos es su eterna juventud. El Setter Irlandés madura despacio, tanto física como mentalmente, y conserva un comportamiento de cachorro juguetón y travieso durante varios años, a veces toda la vida. Es un perro alegre, bullicioso y con un punto payaso que enamora, pero que también exige paciencia y sentido del humor a su dueño.
Con los niños suele ser un compañero excelente, paciente y juguetón, aunque su exuberancia y su tamaño requieren supervisión con los más pequeños. Es sociable con otros perros y, dada su naturaleza, conviene tener presente su fuerte instinto de caza con animales pequeños. Su energía es altísima y necesita un canal adecuado: un Setter que hace suficiente ejercicio es un compañero maravilloso; uno aburrido y sin gastar esa vitalidad puede volverse nervioso, destructivo y difícil de manejar.
Galería
Características físicas
Estándar visual
Imágenes orientativas para apreciar el estándar de la raza. Para más detalle, consulta el documento oficial FCI.