Historia y origen
El San Bernardo es una raza suiza de origen muy antiguo, ligada al Hospicio del Gran San Bernardo, un refugio fundado en el siglo XI por el monje Bernardo de Menthon en el paso alpino que separa Suiza e Italia. Los monjes del hospicio criaron durante siglos perros grandes que utilizaban inicialmente como compañía y como animales de carga para transportar víveres y leña entre el monasterio y los valles cercanos. La función de rescate documentada empieza en el siglo XVII, cuando se comprobó que los perros tenían un olfato extraordinario para detectar viajeros sepultados bajo la nieve.
Durante los siglos XVIII y XIX el Hospicio mantuvo una pequeña jauría permanente que acompañaba a los monjes en sus rondas por el paso. La leyenda más célebre es la de Barry, un San Bernardo activo entre 1800 y 1812 al que se atribuye el rescate de más de cuarenta personas: su cuerpo disecado se conserva todavía en el Museo de Historia Natural de Berna. La narrativa popular del barrilito de coñac al cuello, sin embargo, es un invento del pintor inglés Edwin Landseer del siglo XIX, no una práctica real.
El primer estándar oficial se publicó en Suiza en 1887, y la FCI lo reconoció en 1888 con el número 61. Existen dos variedades aceptadas: pelo corto (la original) y pelo largo, esta última introducida en el siglo XIX por cruces con Terranova para reforzar el pelaje en los inviernos extremos del Hospicio. Aunque el rescate alpino ya no se realiza con perros (los helicópteros y los pastores belgas son hoy más eficientes), el Hospicio mantiene la cría histórica por valor patrimonial. Es uno de los símbolos nacionales de Suiza.
Carácter y personalidad
El San Bernardo es dulce, paciente y profundamente leal. Es un perro tranquilo, equilibrado y muy bueno con los niños: paciente, cariñoso y protector de la familia. No es nervioso ni territorial agresivo; su presencia y volumen ya disuaden por sí solos sin necesidad de actuar. Es uno de los gigantes más equilibrados que existen.
Con los suyos es muy afectuoso y busca constantemente el contacto físico: muchos ejemplares se sientan o se tumban encima de su gente sin reparar en su tamaño. Con los niños es paciente y cuidadoso, lo que le ha valido históricamente fama de excelente perro de familia. Con otros animales del hogar suele convivir bien si la presentación se hace con calma.
Con extraños es sociable y abierto, no desconfiado: bien socializado acepta visitas sin problema. Su instinto de protección se basa más en presencia que en agresividad. La socialización temprana es importante, sobre todo para acostumbrarlo a entornos urbanos, ruidos y contacto con personas variadas.
Necesita compañía familiar: no soporta vivir aislado de los suyos, y la soledad prolongada le afecta emocionalmente. Su salud requiere atención específica: golpe de calor (tolera mal las altas temperaturas), torsión gástrica, displasia de cadera y problemas cardiacos. La esperanza de vida es relativamente corta (8-10 años) y exige seguimiento veterinario regular. Su tamaño obliga a planificar el espacio: ideal en casa con jardín, no en piso pequeño.
Galería
Características físicas
Estándar visual
Imágenes orientativas para apreciar el estándar de la raza. Para más detalle, consulta el documento oficial FCI.