Historia y origen
El Ratonero Bodeguero Andaluz hunde sus raíces en el sur de España, en la región de Andalucía y muy especialmente en Jerez de la Frontera. Su origen se sitúa entre finales del siglo XVIII y principios del XIX, cuando los comerciantes de vino ingleses se establecieron en la zona para gestionar la exportación del jerez. Con ellos llegaron pequeños terriers británicos que cruzaron con los ratoneros locales, y de ese cruce surgió un perro perfectamente adaptado al trabajo en las bodegas: ágil, rápido, valiente y con un olfato implacable para perseguir a los roedores que amenazaban las barricas y el grano almacenado.
De esa función diaria proviene su nombre. «Ratonero» alude a su especialidad —cazar ratas y ratones— y «bodeguero» recuerda el lugar donde desempeñaba ese oficio: las bodegas y caballerizas del Marco de Jerez. Durante generaciones fue un perro de trabajo silencioso e imprescindible para los vinateros andaluces, transmitido casi en secreto de bodega en bodega y de finca en finca, sin un reconocimiento oficial ni un libro de orígenes que lo respaldara.
El reconocimiento institucional llegó tarde, ya entrado el siglo XX. El estándar de la raza se estableció en 1993 y, en el año 2000, la Real Sociedad Canina de España (RSCE) la reconoció oficialmente como raza nacional. Aun así, la Federación Cinológica Internacional (FCI) todavía no le ha otorgado un reconocimiento oficial, por lo que el bodeguero andaluz sigue siendo, fuera de España, una raza poco conocida y con escasa difusión en el ámbito internacional.
Fuera del entorno cinófilo, su parecido con el Jack Russell Terrier y el Parson Russell Terrier ha llevado durante décadas a confusiones frecuentes. En realidad está más cerca del Parson, ya que se trata de un perro más alto de patas que el Jack Russell. Pese a su rusticidad y a su versatilidad como cazador, vigilante y compañero, sigue ocurriendo con demasiada frecuencia que algunos ejemplares no resultan «lo suficientemente buenos» para la caza a ojos de sus dueños y acaban abandonados o en refugios. Por ello existen numerosos bodegueros disponibles para adopción en protectoras españolas, una vía a tener muy presente antes de buscar criador.
Carácter y personalidad
El Ratonero Bodeguero Andaluz es un perro cariñoso, alegre y prácticamente incansable. Forma un vínculo muy estrecho con su dueño y se vuelca en la convivencia familiar: busca participar en todo lo que ocurre en casa, sigue a sus humanos de habitación en habitación y disfruta tanto del juego al aire libre como del descanso en el sofá. Es demostrativo en el afecto, sensible al estado de ánimo de la familia y muy expresivo, lo que lo convierte en una compañía agradable y muy presente.
Es un perro extremadamente inteligente y curioso. Aprende con facilidad, observa con atención y resuelve problemas por sí mismo cuando se aburre, lo que en la práctica significa que necesita estímulos constantes. Una vez adiestrado y con energía bien canalizada, se muestra equilibrado y obediente; sin guía ni actividad suficiente puede desarrollar comportamientos molestos como ladrido excesivo, escarbar o intentar escapar para explorar el entorno por su cuenta.
No deja de ser, en todo caso, un terrier. Conserva un punto testarudo que conviene atemperar con sesiones de adiestramiento basadas en el refuerzo positivo. Las correcciones duras o la imposición física no funcionan bien con esta raza: pierde la confianza con facilidad y reacciona mejor cuando entiende lo que se le pide y obtiene una recompensa clara. La paciencia y la constancia son las claves del trabajo con un bodeguero.
Con los niños suele convivir bien, sobre todo si son algo mayores y respetuosos con el perro. Es juguetón, paciente y disfruta de las actividades al aire libre con los peques de la casa. Con los niños muy pequeños puede mostrarse algo nervioso, por lo que se recomienda supervisión y enseñar al niño a interactuar con calma. Conserva además un fuerte instinto cazador y un carácter territorial que lo convierten en un excelente vigilante: avisa a la mínima novedad y protege a su familia, aunque no es un perro agresivo gratuito. Por ese mismo instinto de presa, conviene ser prudente en su convivencia con animales pequeños como roedores, conejos o aves.
Galería
Características físicas
Estándar visual
Imágenes orientativas para apreciar el estándar de la raza. Para más detalle, consulta el documento oficial FCI.