Historia y origen
El Curly-Coated Retriever es considerado el más antiguo de todos los retrievers, con orígenes que se remontan a finales del siglo XVIII e inicios del XIX en Inglaterra. Se desarrolló como perro cobrador a partir del cruce de antiguos perros de agua —entre ellos el English Water Spaniel, hoy extinto— y otras razas cobradoras, posiblemente con aportes posteriores de Caniche, que habría reforzado su característico manto rizado y su aptitud para el agua.
Fue uno de los primeros perros utilizados específicamente para el cobro de caza, tanto en tierra como, sobre todo, en el agua, y gozó de gran popularidad entre los cazadores británicos del siglo XIX por su resistencia, su excelente olfato y su capacidad para trabajar en condiciones duras. Su manto rizado e impermeable lo protegía del agua fría y de la maleza espesa.
Con la llegada y el auge de otros retrievers más sociables y fáciles, como el Labrador y el Golden, el Curly fue quedando relegado y hoy es una raza relativamente rara, apreciada por un círculo de aficionados que valoran su distinción, su inteligencia y su carácter independiente. Conserva intactas sus aptitudes de cobrador de trabajo y destaca también en obediencia, agility y deportes de agua.
Carácter y personalidad
El Curly-Coated Retriever combina el cariño y la lealtad propios de los retrievers con una independencia y una reserva que lo distinguen claramente de sus primos más populares. Es un perro afectuoso y muy apegado a su familia, con la que disfruta y a la que se entrega, pero más comedido y menos efusivo que el Labrador o el Golden, especialmente con los desconocidos, ante los que suele mostrarse educadamente distante y vigilante. Esa cualidad lo convierte en un retriever con cierto instinto de alarma.
Es un perro muy inteligente, de criterio propio y con un punto independiente que conviene entender: piensa por sí mismo y no es de obediencia ciega, sino que coopera con quien se ha ganado su respeto. Esa misma inteligencia lo hace propenso al aburrimiento si no se le estimula. Conserva un fuerte instinto de caza y cobro, y un amor casi obsesivo por el agua.
Con su familia, y en particular con los niños, suele ser cariñoso, paciente y juguetón, siempre con la supervisión adecuada por su tamaño y energía. Es generalmente sociable con otros perros si se le socializa bien. En conjunto, es un compañero noble, sensible y de gran personalidad, ideal para quien busque un retriever algo más reservado y de carácter, y pueda darle el ejercicio y el estímulo que necesita.
Galería
Características físicas
Estándar visual
Imágenes orientativas para apreciar el estándar de la raza. Para más detalle, consulta el documento oficial FCI.