Historia y origen
El Cocker Spaniel Inglés es una de las razas de spaniel más antiguas y queridas de las Islas Británicas. Su nombre procede de su especialidad de caza: era el spaniel empleado para levantar la becada o chocha perdiz («woodcock» en inglés), de donde deriva «cocker». Durante siglos, los spaniels británicos se clasificaron por su función y su tamaño más que por la raza, y de ese tronco común fueron surgiendo las distintas razas de spaniel que conocemos hoy.
El Cocker se diferenció oficialmente de los demás spaniels a finales del siglo XIX, cuando se separó por tamaño del Springer Spaniel y se fijó como raza propia. Criado como perro levantador y cobrador de caza menor, destacaba por su tamaño manejable, su incansable energía, su excelente olfato y su carácter alegre, cualidades que lo hicieron enormemente popular tanto en el campo como en el hogar.
Con el tiempo, el Cocker Spaniel Inglés dio origen, al cruzar el Atlántico, a una variedad americana que acabó reconociéndose como raza distinta (el Cocker Spaniel Americano). El inglés conservó en mayor medida su tipo y sus aptitudes de trabajo, manteniéndose como uno de los perros más versátiles: a la vez excelente cazador y uno de los perros de familia más populares del mundo, apreciado por su alegría contagiosa.
Carácter y personalidad
El Cocker Spaniel Inglés es la viva imagen de la alegría canina: es el clásico «merry cocker», un perro entusiasta, activo y de buen humor inagotable, célebre por mover la cola y el cuerpo entero de pura felicidad. Es cariñoso, sociable y muy apegado a su familia, con la que disfruta enormemente y de la que necesita compañía y participación; no es un perro hecho para la soledad.
Conserva intacto el carácter del perro de trabajo: es enérgico, curioso y con un olfato y un instinto de caza muy desarrollados, que lo llevan a explorar, rastrear y seguir cualquier interés con entusiasmo. Esa vivacidad lo hace divertido y entretenido, pero también requiere un canal: un Cocker con suficiente actividad es equilibrado y agradable, mientras que uno aburrido puede volverse demandante o ladrador.
Con los niños suele ser un compañero excelente, juguetón y paciente, y se entiende bien con otros perros y animales si se socializa adecuadamente. Es sociable, en general, con los desconocidos, lo que lo hace mal guardián pero buen perro de familia. Conviene saber que, en algunas líneas y especialmente en ciertos ejemplares de color sólido, se ha descrito cierta tendencia a la reactividad; una buena cría y una socialización adecuada lo previenen. En conjunto, es un perro alegre, vital y cariñoso, ideal para familias activas.
Galería
Características físicas
Estándar visual
Imágenes orientativas para apreciar el estándar de la raza. Para más detalle, consulta el documento oficial FCI.