Historia y origen
El Cavalier King Charles Spaniel desciende de los pequeños spaniels de compañía (toy spaniels) que durante siglos fueron favoritos de la realeza y la aristocracia europeas. En Inglaterra alcanzaron especial fama en la corte del rey Carlos II (Charles II) en el siglo XVII —de ahí el nombre de la raza—, un monarca tan aficionado a estos perritos que, según la tradición, apenas se separaba de ellos. Aparecen retratados en numerosas pinturas de los grandes maestros de la época, siempre en compañía de damas y nobles.
Con el tiempo, el tipo de estos spaniels cambió: por influencia de las modas y de cruces con razas braquicéfalas, el hocico se fue acortando, dando lugar al King Charles Spaniel moderno, de cara más chata. En el siglo XX, sin embargo, un grupo de aficionados quiso recuperar el tipo más antiguo y atlético, de hocico más largo, tal como aparecía en las pinturas antiguas. Así nació, como raza diferenciada, el Cavalier King Charles Spaniel, reconocido oficialmente a mediados del siglo XX.
Desde entonces, el Cavalier se ha convertido en uno de los perros de compañía más populares del mundo, especialmente apreciado por su carácter dulce y su tamaño manejable. Esa popularidad, sin embargo, ha tenido una contrapartida: la difusión de graves problemas de salud hereditarios que hoy son el principal reto de la raza y que han puesto el foco en la importancia de una cría verdaderamente responsable.
Carácter y personalidad
El Cavalier King Charles Spaniel es, ante todo, un perro de compañía de carácter excepcionalmente dulce, afable y sociable. Es cariñoso hasta la médula, profundamente apegado a su familia y feliz simplemente por estar cerca de su gente, ya sea jugando o acurrucado en un regazo. Esa devoción es su rasgo más definitorio: el Cavalier vive para la compañía y no lleva nada bien la soledad, con la que puede sufrir ansiedad.
Es un perro equilibrado, alegre y adaptable, que combina un punto juguetón y activo —herencia de su origen spaniel— con una gran capacidad para la calma y el cariño. Es muy sociable con todo el mundo: niños, desconocidos, otros perros y animales, lo que lo convierte en un compañero familiar maravilloso pero en un pésimo perro de guarda, ya que tiende a recibir a cualquiera como a un amigo.
Con los niños es especialmente bueno: paciente, tierno y tolerante, uno de los mejores perros para familias, siempre con la supervisión adecuada por su pequeño tamaño y fragilidad. Su sociabilidad y su deseo de agradar lo hacen también muy fácil de tratar. Es, en definitiva, un perro hecho para la compañía y el afecto, ideal para quien busque un perro cariñoso y de trato sencillo, y que pueda dedicarle el tiempo y la presencia que necesita.
Galería
Características físicas
Estándar visual
Imágenes orientativas para apreciar el estándar de la raza. Para más detalle, consulta el documento oficial FCI.