Historia y origen
El Ca Rater Mallorquí, conocido en castellano como Ratonero Mallorquín, es una raza autóctona de Mallorca, en las Islas Baleares, profundamente ligada a la vida rural y doméstica tradicional de la isla. Su nombre lo dice todo: «ca rater» significa «perro ratonero» en mallorquín, y esa fue durante siglos su función esencial. Vivía en casas de campo, fincas, bodegas y patios, donde se encargaba de mantener a raya a las ratas, ratones y otras alimañas, además de avisar de cualquier presencia extraña.
Se trata de una raza forjada por el uso y el entorno más que por una cría selectiva moderna, lo que le ha dado una notable rusticidad y un carácter equilibrado y funcional. Durante generaciones formó parte del paisaje cotidiano mallorquín, compartiendo la vida de las familias payesas, sin un reconocimiento oficial que protegiera su tipo.
Fue ya en época reciente cuando se emprendió la labor de recuperar, fijar y proteger la raza, que la Real Sociedad Canina de España (RSCE) reconoció oficialmente como raza española. Hoy el Ca Rater Mallorquí está clasificado dentro del grupo de razas españolas de la RSCE y cuenta con un club que vela por su conservación. Sigue siendo, no obstante, una raza poco numerosa y prácticamente desconocida fuera de las Baleares, lo que hace especialmente valiosa la labor de difusión de este patrimonio canino español.
Carácter y personalidad
El Ca Rater Mallorquí es un perro de carácter vivo, alegre y despierto, con la energía y la valentía típicas de los pequeños ratoneros. Es muy inteligente y atento, siempre pendiente de lo que ocurre a su alrededor, y conserva un fuerte instinto cazador que se manifiesta en su afición a perseguir cualquier presa pequeña que se mueva. Esa vivacidad lo convierte en un perro activo y entretenido, lejos de la imagen del perro pequeño meramente faldero.
Con su familia es extraordinariamente cariñoso, fiel y apegado; forma vínculos muy estrechos con su gente y disfruta de su compañía y su participación en la vida del hogar. Es un perro equilibrado y noble, pero también un excelente avisador: alerta y algo desconfiado con los desconocidos, ladra para advertir de cualquier novedad, lo que lo hace un buen perro de alarma pese a su tamaño.
Con los niños suele ser un buen compañero de juegos, dada su energía y su carácter sociable, siempre con la supervisión y el respeto adecuados. Por su fuerte instinto de caza, conviene tener precaución con animales muy pequeños. Bien socializado, es un perro adaptable y agradable, que combina la alegría y la actividad del cazador con la ternura y la lealtad de un perro de compañía.
Galería
Características físicas
Estándar visual
Imágenes orientativas para apreciar el estándar de la raza. Para más detalle, consulta el documento oficial FCI.