Historia y origen
El Bedlington Terrier procede del norte de Inglaterra, especialmente de la zona de Northumberland y la localidad minera de Bedlington, de la que toma su nombre. Se desarrolló como perro de trabajo para la caza de alimañas, conejos y pequeños mamíferos, combinando agilidad, valentía y resistencia.
Su aspecto refinado no debe ocultar su origen funcional. Durante el siglo XIX fue apreciado por mineros, cazadores y aficionados a los terriers por su capacidad para trabajar en terreno difícil, su rapidez y su determinación frente a presas pequeñas.
Está reconocido por la FCI con el estándar nº 9. Pertenece al Grupo 3, Terriers, sección 1, Terriers de talla grande y mediana. La FCI lo reconoce de forma definitiva desde el 20 de junio de 1963 y su estándar lo define como un perro elegante, flexible y musculoso, sin señales de debilidad o tosquedad.
Carácter y personalidad
El Bedlington Terrier es un perro vivo, seguro, inteligente y con mucho temperamento. El estándar FCI lo describe como animado, lleno de confianza, buen compañero, con instinto deportivo y capaz de moverse a gran velocidad.
Con su familia suele ser afectuoso, alegre y participativo. Puede adaptarse bien a la vida doméstica si recibe ejercicio y estimulación, pero no debe tratarse como un perro meramente ornamental por su apariencia suave y elegante.
Como buen terrier, conserva instinto de persecución, iniciativa y cierta independencia. Puede mostrarse decidido ante otros perros si no se ha socializado correctamente, por lo que conviene trabajar desde cachorro la convivencia, el autocontrol y la gestión de estímulos.
Encaja bien con familias activas que quieran un perro de tamaño manejable, pero con carácter real. No es la mejor opción para quien busque un perro completamente pasivo, obediente de forma automática o sin necesidades de actividad.
Galería
Características físicas
Estándar visual
Imágenes orientativas para apreciar el estándar de la raza. Para más detalle, consulta el documento oficial FCI.